lunes 14 de septiembre de 2009

Ejercicio físico y salud sexual

Desde hace tiempo es conocido que la práctica del ejercicio físico incrementa la liberación de testosterona. Se ha demostrado que las personas mayores de 40 años que practican algún deporte ven más activo su deseo sexual al mantener sus niveles más elevados. Y es que esta hormona facilita el deseo sexual de hombres y mujeres y su producción decae a partir de la década de los cuarenta.

M. A. Martín
Haz deporte que es muy sano, es una consigna que se nos ha venido repitiendo desde hace años. Ahora bien, con sentido común, como todo en esta vida, que tanto el exceso como la inactividad nos perjudican. También sexualmente, ¡cómo no! Y es que al fin y a la postre, todas las actividades humanas están interrelacionadas. El comer en sí mismo supone un ejercicio; no digamos el sexo. Y es que la salud, como la felicidad, es la resultante de esa combinación de actividades inteligentemente adaptadas a las circunstancias del periodo vital en el que nos encontramos.

Se intuía que si no se podía hacer otro ejercicio, el sexo podía ser en sí mismo una forma de mantenimiento y finalmente quedó demostrado y publicado en el 2000, en las recomendaciones del Princeton Consensus Panel, cuando gracias al impulso investigador que Viagra suscitó, se puso en evidencia que en el caso de los varones, el coito en un contexto de pareja libre de tensiones añadidas (temperaturas extremas, ansiedad, miedo...) requiere unos gastos energéticos que equivalen a los necesarios para andar un kilómetro en 15 minutos y subir después a un segundo piso por la escalera. Es decir, estamos hablando de que un coito consume entre 150 y 300 calorías, gasto susceptible de reponerse con algo así como tomarse un vaso de leche y alguna galleta.

Asumir mayoritariamente que la práctica del sexo no perjudica para la competición deportiva ha costado más. La confusión de esfuerzo y sacrificio con abstinencia sexual, goza de tanta tradición en nuestra cultura que el debate se ha venido prolongando, refractario a las múltiples evidencias acumuladas durante años. Es más, lo que sí se ha puesto en evidencia es que las clásicas concentraciones deportivas precompetición, con la abstinencia sexual como regla, incluso empeoran los resultados al generar tensión, cuando no franca ansiedad, entre los concentrados.

Y es que para los deportistas, las 150 o 300 calorías del coito son mera calderilla energética, en tanto que atender a su salud sexual les supone un chute para su autoestima y motivación de logro hacia el éxito deportivo. Casos de numerosos deportistas que a posteriori han revelado que mantenían relaciones sexuales previas a competiciones deportivas se han venido repitiendo: Pele, Cassius Clay e incluso equipos completos, como la selección holandesa de fútbol que viajando con sus esposas a disputar el mundial de Argentina quedaron subcampeones.

Los resultados de diferentes investigaciones avalan los beneficios que el ejercicio físico puede proporcionar. En el caso de los varones, la actividad física previene la disfunción eréctil y la enfermedad cardiovascular. En el año 2000, la investigación realizada en la Universidad de Boston con 600 varones, puso de manifiesto que quienes practican ejercicio físico quemando un mínimo de 200 calorías al día, tienen menos probabilidades de sufrir disfunción eréctil en el futuro que los sedentarios.

En el caso de las mujeres, investigadores de Harvard, en 2002, a partir de cuestionarios realizados a cerca de 74.000 mujeres de 50 a 79 años de edad, concluyeron que caminar habitualmente a paso rápido reduce el riesgo cardiovascular en un 30%. Otras investigaciones han puesto de manifiesto que el ejercicio les reduce la inflamación de los vasos sanguíneos, disminuye el riesgo de ictus, prolonga la supervivencia y prolonga la vida de mujeres posmenopáusicas. En concreto, también se ha evidenciado que un paseo diario rápido puede suavizar los síntomas psicológicos de la menopausia como la ansiedad, el estrés o la depresión, como pusieron de manifiesto, en 2007, investigadores de la Universidad de Temple, Filadelfia.

Ahora que la mayoría volvemos de disfrutar nuestro veraneo y nos encontramos a punto de enfrentar la rentrée en el trabajo cotidiano, sirvan como estrategias: sexo y ejercicio físico. Ambos han demostrado su potencial valor antidepresivo y prosalud.

¿Realizas algún ejercicio físico con regularidad? ¿Has percibido mejor salud —también sexual— cuando practicas ejercicio físico con regularidad? ¿El ejercicio modifica tu disposición hacia el sexo?

El aprendizaje del sexo

Un error muy frecuente entre las personas y parejas que acuden a terapia sexual es considerar la actividad sexual como algo que tiene que surgir de manera espontánea, haciendo alusión a que es algo natural que no requiere de ninguna atención ni preparación. Incluso llegan a pensar que si se programa pierde la gracia. Entienden el impulso sexual como una suerte de inspiración, que te posee y te conduce por los vericuetos de la inquietante interacción sexual. Y decimos inquietante porque para algunas personas el mundo del sexo forma parte del rincón misterioso del ser humano.

M. A. Martín
Por otro lado también nos encontramos personas que se centran tanto en buscar puntos eróticos y en la búsqueda del orgasmo, en fin, en las cuestiones 'técnicas', que los árboles no les dejan ver el bosque, que pierden perspectiva y no permiten que surja ese toque mágico que cualquier conducta bien aprendida tiene. Pero sobre todo, unos y otros, no tienen en cuenta que cualquier actividad que realizamos, incluida la sexual, para que sea realmente gratificante es importante tener un buen conocimiento y después dejarse llevar.

La pincelada artística que nos hace disfrutar tanto elaborando una receta de cocina, como pintando un cuadro, o realizando cualquier actividad creativa pasa por tener, en primer lugar, un buen conocimiento de la materia, y después, efectivamente hay que dejarse llevar. La espontaneidad que tanto seduce de muchos conferenciantes, viene de la improvisación que permite tener un buen conocimiento de la materia. En lo sexual esto se traduce en que es fundamental tener una buena cultura del sexo.

El aprendizaje del sexo no se debe dejar a la improvisación, la educación sexual debería ser una asignatura prioritaria en una sociedad que pretenda que las personas aspiren a la felicidad. Unas nociones básicas de anatomía y fisiología sexual, entender cómo es la respuesta sexual de hombres y mujeres, comprender que nuestras reacciones pueden responder a condicionantes familiares y sociales, son nociones fundamentales para desarrollar pautas de conductas sexuales saludables y placenteras. El arte del erotismo es también, por supuesto, un apreciable conocimiento para el buen vivir.

Hoy en día, con tanta información disponible parece muy fácil que buena parte de la sociedad esté suficientemente informada, sin embargo nos encontramos con que esto no es así. En parte por la propia resistencia de las personas a informarse; esto no es fácil de explicar en pocas líneas, pero sí, hay muchas personas desinformadas que sencillamente no buscan esa información que podría ayudarles. Por otro lado, se habla mucho de sexo y hay mucha información disponible en internet, pero muchas veces esa información es muy poco fiable y puede crear más confusión. En materia sexual, con frecuencia, se busca resaltar lo más chocante y estrambótico, o los aspectos llamativos del tema. Así hay una mayoría silenciosa que, muchas veces, se ve desconcertada anta una avalancha de información que queda muy lejos de sus inquietudes y que en lugar de serle útil, le genera confusión. Por eso, siempre aconsejamos ser críticos y selectivos con las fuentes de información sexual. En una materia como el sexo, en la que todo el mundo parece que tiene algo que decir, es clave diferenciar las opiniones de los estudios científicos y conocimientos profesionales.

Nuestra tarea como sexólogos pasa por ayudar a que las personas que acuden a nosotros puedan disponer de una información sería y rigurosa sobre el tema, además de ayudar a explorar aspectos psicológicos que pueden interferir en nuestra predisposición al disfrute sexual y en la relación de pareja.

¿Cómo ha sido tu aprendizaje sexual? ¿Qué prima más en ti: la 'técnica' o la 'inspiración'? ¿Te parece que nuestra sociedad tiene en cuenta la importancia del aprendizaje sexual?

viernes 11 de septiembre de 2009

Celos de altura


Los celos, ¿una cuestión de altura? No estamos bromeando. Esta es la conclusión a la que llega una investigación realizada por las universidades de Groginga (Holanda) y Valencia. Según este estudio, los hombres altos y las mujeres de estatura media se sienten más seguros de sí mismos; en tanto que las mujeres y hombres de baja estatura y las mujeres muy altas son los más celosos. Para llegar a esta conclusión, se ha consultado a los sufridos estudiantes universitarios, la muestra de investigación más típica en los estudios realizados por universidades.

Muchos estudios demuestran el mayor atractivo y éxito reproductivo de los altos (ellos) y las intermedias (ellas).

Lo novedoso de esta reciente investigación es que se explora el tema de los celos, que resultan mayores entre los que físicamente se valoran menos. Una vez más se evidencia la importancia social que la imagen tiene en nuestra cultura.

Si entendemos los celos como un mecanismo de preocupación y temor a perder la pareja, parece coherente que los y las que se perciben menos atractivos se muestren más cautelosos ante la posibilidad de que su pareja encuentre a alguien más apetecible. El físico es importante, demostrado queda.

Aunque no queremos disentir de los datos estadísticos, según nuestra experiencia clínica, en los casos de parejas en conflicto por celos, éstos no necesariamente tienen el paralelismo con las características físicas del celoso o celosa que el estudio afirma. Podemos encontrar personas con indiscutible atractivo, que se muestran inseguros y presentan conductas celosas y exigentes con sus parejas haciéndoles la vida imposible, y personas bajitas seguras de su valía amorosa que resultan amantes encantadores. Está claro que los celos comprenden aspectos complejos de evaluar con una batería de cuestionarios.

¿Qué te parece el estudio? ¿Crees que la altura tiene que algo que ver con la tendencia a los celos? ¿Has pensado alguna vez que los celos de tu pareja, o los tuyos, eran una cuestión de 'altura'?

¿'Miras desde fuera' tus relaciones sexuales?

La despersonalización es más común de lo que podría pensarse. Nos referimos al hecho de experimentar la vida en segunda o tercera persona. Podemos hacernos una idea de este fenómeno al escuchar hablar a algunas personas y percatarnos de que, cuando cuentan sus anécdotas y explican determinadas situaciones, hay momentos en que pasan de narrarlas en primera persona a relatarlas en segunda, o incluso tercera persona.

Aunque se trata de un proceso más bien inconsciente, alguien que despersonaliza algunas de las experiencias que vive lo que consigue es quitar intensidad a la experiencia y vivir una versión más 'light' de la misma.

Este fenómeno también puede producirse en el ámbito de las relaciones sexuales. En consulta, con frecuencia encontramos a pacientes que tienen un acusado hábito de auto-observarse mientras intentan tener sexo con su pareja. Más que experimentar las relaciones sexuales como un participante de éstas, el individuo las vive como alguien que las mira desde fuera.

Estas personas se observan a sí mismas, constantemente intentan asegurarse de su excitación, de su rendimiento, de la forma en que asumen las distintas fases del sexo, de cómo responde su pareja y de cosas que ocurren alrededor...

El resultado de vivir las relaciones sexuales en 'tercera persona' suele ser la presencia de algún tipo de disfunción, como puede ser la disfunción eréctil o la anorgasmia, por ejemplo. La razón es evidente, porque para disfrutar del sexo hay que sentirlo y vivirlo en carne propia. Si nuestra actividad mental nos distrae de las sensaciones, con todos sus matices, experimentadas al tocar la piel de la otra persona, al ser tocados, al besar, abrazar... es muy difícil llegar a disfrutarlas plenamente.

Es mucho más placentero entregarse a la experiencia sexual, dejarse llevar, sentir, percibir las caricias de la otra persona, el intercambio físico y erótico... El experimentar las intensas sensaciones en todos sus niveles es necesario para poder gozar del sexo, en primera persona, en carne propia.

¿Te identificas de alguna manera con la situación descrita? ¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿Vives siempre la experiencia del sexo en primera persona?

La experiencia en el sexo

El buen sexo no es uno de los principales criterios de selección en la relación de pareja, pero en otras sí lo es. Uno de los aspectos que más pueden influir en el devenir sexual de la pareja es la experiencia sexual con la que cuentan los miembros, y ésta no siempre es igual en ambos casos.

M. A. Martín
En algunos casos, todavía suele tener importancia quién de los dos miembros es el que tiene una mayor experiencia. Cuando es el hombre el que aporta el mayor bagaje sexual a la relación y hace valer su más amplia experiencia la situación suele pasar desapercibida. Si es la mujer la que ha disfrutado de una rica vida sexual pueden presentarse dificultades para ella.

El compañero puede vivir con suspicacia su dominio de la esfera erótica. Muchos hombres no tienen todavía la suficiente autoestima para aceptar la mayor experiencia de ella y dejarse llevar para explorar el universo placentero de las relaciones sexuales.

La experiencia sexual puede estar relacionada con el número de parejas sexuales que se han tenido, pero no necesariamente. Como en otros campos la habilidad también cuenta. Alguien puede ser muy ducho en las artes amatorias y haber tenido relaciones sexuales con muy pocas personas. Otras personas, sin embargo, no acaban de cogerle el tranquillo a la cosa. Y sí, otros pueden haber tenido muchas relaciones, pero no hay manera de que aprendan.

Seguramente, la experiencia sexual puede depender más de actitudes que del número de parejas. Si una persona es receptiva en el sexo, muy probablemente tendrá más posibilidades de aprender y de mejorar su ejecución y su rendimiento en el ámbito sexual. También es cierto, que sexualmente, hay relaciones que pueden aportar mayores oportunidades para aprender y acumular experiencia.

En cualquier caso, podemos decir que el encontrarse con una persona que tenga habilidades sexuales manifiestas puede ser muy beneficioso. Pero también tienen su encanto los amantes noveles, siempre que sean receptivos y no se angustien por su inexperiencia. La naturalidad y el sentido del humor son ingredientes necesarios para disfrutar del sexo y de la vida.

¿Cómo es tu experiencia sexual? ¿Has tenido relaciones sexuales con muchas personas? ¿Has aprendido muchas cosas a través de tus relaciones sexuales y de tus parejas? ¿Eres tú quien suele aportar una mayor experiencia en las relaciones sexuales? ¿Influye la experiencia sexual de la otra persona en tu elección de pareja?

La capacidad erógena

La capacidad de despertar erotismo es muy importante tanto a nivel individual, como en pareja. En consulta, a menudo los miembros de la pareja se sorprenden al descubrir que tan sólo utilizan una mínima parte de su capacidad erógena.

M. A. Martín
En alguna ocasión anterior, hemos comentado la importancia de la intimidad para generar actividad sexual en la pareja. Podríamos decir que en la gran mayoría de casos es ésta la primera condición necesaria.

Por otra parte, el segundo paso consistiría en generar excitación. La excitación implica un proceso muy curioso, tanto que a veces se presenta cuando menos lo desea la persona. Y, otras, por mucho que lo intenta, no consigue excitarse.

Todo es cuestión de centrarse adecuadamente en las sensaciones que se van produciendo en el cuerpo. A veces, las ideas (que nada tienen que ver con la excitación) distraen a la persona y le impiden excitarse. Se produce nerviosismo y esto no hace más que empeorar la situación.

Un pequeño truco que recomendamos, y que suele dar un buen resultado, es centrar la atención en una zona erógena. Todas las personas suelen contar con una o dos zonas erógenas principales, por lo menos. Es decir, una o dos áreas en su cuerpo que al ser estimuladas consiguen despertar mucho erotismo en la persona. En general, la estimulación de la piel representa uno de los principales motores de la actividad sexual. Y, concretamente, el estimular una zona de la piel en particular puede producir una excitación especial en todo el cuerpo.

La piel cuenta con un lenguaje especial, con todos los matices que ello supone. Es un lenguaje que puede ser capaz de comunicar mensajes distintos según el contexto en el que se produce. Asimismo, es posible desarrollar un rico lenguaje y un repertorio erótico con un inmenso potencial. Los matices del lenguaje de la piel se transmiten a través de la temperatura, la intensidad, las vibraciones, el ritmo...

Por todo lo anterior, resulta conveniente desarrollar dicho lenguaje, sacar el máximo provecho de las zonas erógenas y optimizar nuestra capacidad erógena. En nuestras relaciones sexuales es muy útil saber qué hacemos y qué respuestas obtenemos. Es algo necesario para ambos miembros de la pareja. Es excitante conocer los matices eróticos que somos capaces de sentir y provocar. Al igual que el lenguaje de las palabras requiere de un continuo cultivo para su desarrollo, el lenguaje de la piel también lo necesita.

¿Conoces tus zonas erógenas? ¿Crees que sacas el mayor provecho de éstas? ¿Consideras que las zonas erógenas femeninas son muy distintas a las masculinas? ¿Qué importancia has dado en tu vida al lenguaje de la piel?

Sexo en el coche

No deja de sorprendernos la cantidad de personas españolas que dicen que el coche es uno de sus lugares favoritos para tener sexo. Está claro que no es uno de los sitios más cómodos y que las limitaciones que impone este medio en cuanto a movilidad y espacio son considerables. Entonces puede que la preferencia de este medio como lecho erótico se deba, entre otras cuestiones, a factores culturales.

España es el país europeo en el que los jóvenes tardan más en emanciparse de sus padres para irse a vivir por su cuenta. Está claro que sigue habiendo bastantes adultos que no se han independizado de sus padres y siguen viviendo con ellos.

Hay hogares familiares españoles en los que está permitido que los jóvenes (hijos e hijas) puedan llevar a sus parejas a casa para tener relaciones sexuales en ese ámbito. Sin embargo, muy probablemente no se trata de la mayoría de casos. Eso sin adentrarnos en el hecho de que puede haber más permisividad hacia los varones que hacia las chicas...

Lógicamente, influyen en esto las actitudes hacia el sexo y la percepción que se tiene de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Son muchísimas las personas que habitualmente optan por tener sexo en el coche, pero más que nada por descarte. No cuentan regularmente con un lugar en el que puedan vivir y expresar su intimidad con la tranquilidad que puede ofrecer el resguardo de una habitación.

Mientras que hay personas que pueden adaptarse fácilmente a estas circunstancias y disfrutar alegremente del sexo semipúblico, hay muchas otras para quienes éste es un factor que resta placer. Asimismo, podemos decir que hay una gran diferencia entre realizar sexo en un coche de forma esporádica, y como parte de la variedad erótica, a utilizar éste como medio principal para las actividades sexuales. En ocasiones es justo el origen de disfunciones sexuales.

Aunque hoy día los fabricantes de coches lanzan al mercado vehículos cada vez más cómodos, no puede compararse con la intimidad y la tranquilidad que ofrece una habitación para el sexo. Es por ello que nos interesaría aclarar si la preferencia del coche como lugar para la práctica sexual es una cuestión de gustos o de necesidad.

¿Has tenido sexo en el coche alguna vez? ¿Cómo describirías la experiencia? ¿Cuál es tu reacción cuando encuentras a alguna pareja teniendo sexo en un coche? Si eres padre o madre, ¿cuál es tu opinión del coche como sitio para las actividades sexuales? ¿Cuál crees que es el atractivo especial de tener sexo en un coche?